martes, 27 de agosto de 2013

Los ojos de la fe

Autor: Carolina Crespo Fernández - Vigo


"Con la fe cambia incluso el modo de contemplar el mundo. Consigues mirarlo con ojos nuevos. No es cierto que los cristianos no amemos la vida. La verdad es exactamente la contraria. La religión revelada por Jesús es la religión de la encarnación. Toda cosa buena se vuelve sagrada si se mira con los ojos de la fe, si se le envuelve en el amor de Dios." Con ojos nuevos. Un viaje a la fe, Alessandra Borghese.


La fe, don de Dios, es una virtud que se nos infunde en el Bautismo –puerta de la fe–, de forma gratuita. Dios le ha dado al ser humano otro don, el de la libertad, según el cual puede rehuir de ella o por lo contrario, fortalecerla y dar testimonio de cómo ésta da plenitud a la vida. Adivino la sonrisa de quienes se aferran al cansino autoproclamado "dogma" de que la fe es cuestión de personas débiles, "beatas" e incultas. Y es que la gente que no tiene la fortuna de tener fe, no solo no admite su propia limitación sino que suele acabar en una actitud desesperada ante la vida, sobre todo ante el misterio del dolor. Es más reconfortante enfrentarse a la adversidad, a la enfermedad o a la muerte de un ser querido desde la mirada de la fe. Hay gente que puede vivir sin fe, pero, nadie puede vivir sin esperanza. Todo resulta más aceptable a nuestra capacidad humana cuando la fe guía nuestros pasos. Resulta paradójico que pese a la omnipotente, omnisapiente y omnipresente tecnología, solo la fe hace más lógica, más razonable, nuestra vida.

Los cristianos debemos formarnos constantemente, debemos saber dar razón de nuestra fe –"No avanzar, es retroceder", San Agustín–, y sin duda, a quien Dios da más, también le exige más. Pero lo decisivo en la fe no es el contenido doctrinal sino el encuentro con Jesús. El Jesús de los Evangelios, que volvemos a conocer en el Catecismo –"verdadero instrumento de apoyo a la fe"–, es contemporáneo porque es accesible debido a su humanidad.

Los católicos debemos dar testimonio de profesar nuestra fe con alegría y sin complejos. Resulta apasionante asumir los retos de ser protagonistas en la edificación de una sociedad más habitable y de iluminar la noche del mundo. Domine ut videam!

Acoger el Amor de Dios

¿Empezamos a creer gracias a un camino personal o porque acogemos un don que viene de Dios? 
¿El cristianismo nace desde nosotros o desde Dios? En otras palabras, ¿empezamos a creer gracias a un camino personal o porque acogemos un don que viene de Dios?

Entender que Cristo es Dios, que tenemos un Padre en los cielos que nos ama, que el Espíritu Santo habita en nuestros corazones, sólo es posible desde una actitud de acogida.

Es cierto que nadie nos puede obligar a creer o amar. Como también es cierto que el camino más fácil, más directo, más decisivo para aceptar el Evangelio consiste en acoger el Amor de Dios al darnos cuenta de la gran verdad: Él me amó primero.

De modo más radical, sorprende descubrir que el amor llegó a nosotros precisamente cuando estábamos lejos, cuando el pecado nos había herido, cuando no lo merecíamos. Yo curaré sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan... dice el Señor por medio del profeta Oseas (cf. Os 14,5).

San Pablo lo recordará con palabras bañadas en el fuego del Espíritu: En efecto, cuando todavía estábamos sin fuerzas, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos -en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir-; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros (Rm 5,6-8).

A partir de esa certeza, convertida en experiencia, arranca mi condición cristiana, en la que se unen el amor a Dios y el amor al prójimo: Nosotros amemos, porque Él nos amó primero (1Jn 4,19).

Sí, soy cristiano desde su Amor y para amar. Soy cristiano porque me abro, cada mañana, cada minuto, a la certeza de su cercanía y su misericordia. Soy cristiano cuando empiezo a acoger, con gozo y esperanza, a Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María.


Autor: P. Fernando Pascual LC.

lunes, 26 de agosto de 2013

Se me ha ido un gran amigo:

Pedro Casquero Agundez conocido en el S.E.S. y en Badajoz como Pedro Casquero, nos ha dejado.

A mí me encantaría poderle trasmitir todo cuanto atesoraba esta gran Persona, pero el tremendo dolor me engarrota y aun secándome los ojos de vez en cuando, quiero seguir su ejemplo, de subirse en los momentos más difíciles, por lo que intentare expresar algo de lo que siento, y aun con el corazón desgarrado quiero expresarles, con el gran cariño que siempre ambos nos hemos procesado, estos grandes recuerdos que siempre perduraran en mí.

Pedro, era un hombre alegre, bondadoso, trabajador incansable, jamás escatimaba esfuerzo por ayudar, pero al que fuera, creo que todos les debemos algo, solamente el ser su amigo ya era un lujo.

Por mi trabajo en el Hospital Infanta Cristina, como Informático, hemos tenido siempre una gran relación, con independencia de nuestra gran amistad.

Como digo trabajador nato, para el no existía el horario, cuantas y cuantas veces estando yo de guardia localizada, han sido requeridos mis servicios a las cinco o seis de la mañana y para ir a mi servicio, tenía que pasar por el suyo, hasta que realizaron la obra nueva, pues como les digo, era raro pasar a esa hora y no encontrarlo allí trabajando, lo ha dado todo por la Institución.

Tenía unos grandes valores humanos y profesionales, hombre muy muy querido por todos, jamás he oído un mal comentario sobre él, ha tratado siempre de intentar, que entre todos los compañeros hubiera una buena armonía, él pensaba que todos tenían su misma dosis de bondad y de paciencia.

Lucho por su hijo Manuel, con Síndrome de Down,  a quien perdió, siendo Manuel un joven cariñoso y muy pegado a sus padres, que lo dieron todo por el hasta su fallecimiento.

En el año 207 yo me jubile por una enfermedad cardíaca, cosa que no influyo para nada en nuestra amistad, que hemos mantenido hasta el momento de su muerte, tan es así, que el día antes de marchar a Marbella de vacaciones, donde ha fallecido, estuvimos desayunado los dos.

Ahora estaba muy feliz disfrutando de su nieta de casi un año y ese último día todo el desayuno giro en torno a ella.

Dios ha decidido llamarlo y parece, no se, a veces suceden cosas… Tras mi jubilación y en plan de entretenimiento, he escrito varios libros sobre temas de Informática y precisamente ayer tarde, tuve en la mano el último libro que publique y que tuve el gran orgullo de dedicárselo a él, cuya dedicatoria está impresa en el citado libro y habiéndole dado un ejemplar del mismo, que se guardaba con gran estima.

Cuando nos deja una persona, siempre parece que se sacan nada más que las cosas buenas, es que Pedro no tenía malas, se ha distinguido siempre como una persona, honesta, trabajadora, muy amigo de sus amigos, sencillo, lleno de valores y virtudes, entre las que destaco su gran afán de ayudar a los demás.

Si pudiéramos hacer una escalera con todas las personas a las que has ayudado, llegaríamos al Cielo.


Pero a Dios no le hace falta la escalera y ya te tiene a su lado, desde aquí, donde tantísimas veces hemos estado juntos y mirando hacia arriba solo me resta enviarte un gran abrazo y decirte: ¡¡¡Pedro seguiremos siendo amigos!!! 

Totus tuus, María

Autor: Carolina Crespo Fernández

La vida de Juan Pablo II no se entiende -ni sería la misma- sin su gran amor a la Virgen; realmente era un místico enamorado de María, especialmente bajo su advocación de Fátima. El 13 de mayo de 1981 sufrió un atentado que él mismo concibió como una oportunidad para conseguir la conversión de la gente alejada de Dios. "Si la palabra no ha convertido, será la sangre quien lo haga". Hablando de este fatídico suceso dijo a un colaborador suyo: "Para un hombre no hay nada más hermoso y grande que Dios se sirva de él". Su grandeza le llevó a aceptar este atentado como un acontecimiento que desembocó en un gran sufrimiento. Si éste había sido una constante en su vida desde su más tierna infancia, a partir de este suceso la salud del Papa se resintió para siempre y su deterioro físico fue evidente. Realmente había aprendido la lección del sufrimiento físico -algo que nunca quiso ocultar-, pero esto no lo detuvo. María le pidió que siguiera hasta el final, y él así lo hizo, abriendo las puertas del Tercer Milenio, poniendo el mundo a sus pies y llevando su mensaje a los cinco continentes.

Al día siguiente del atentado, en el Hospital Gemelli, un colaborador le dijo: "La Virgen sostendrá a Su Santidad en el sufrimiento". El Papa respondió: "Ella ya me ha protegido". Una vez que le dieron el alta, pidió a sus colaboradores que le consiguieran todos los libros dedicados a la aparición mariana en Portugal. Consciente de las coincidencias de la fecha de la primera aparición de la Virgen a los tres pastorcitos y de su atentado, pidió ver el tercer "secreto"de Fátima que se hallaba en el Archivo de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Al leerlo, reconoció su propio destino y se convenció de que "la mano maternal de María le había salvado la vida". El mismo autor del disparo, Ali Agca, no se explicaba cómo aquella bala certera y mortal no había ocasionado la muerte del Pontífice. Posteriormente peregrinó a su Santuario para agradecerle su amorosa protección. Allí, un trece de mayo de 1991, un Cardenal le felicitó por su "cumpleaños" y él le contestó: "Tiene usted razón; la primera vida me la dieron, la segunda me la regalaron hace diez años".

Juan Pablo II siempre estuvo convencido de que la Virgen le había salvado la vida. "Una mano disparó y otra guió la trayectoria de la bala". Esta bala se encuentra hoy engarzada en la aureola de la corona de la imagen de A Nossa Senhora que preside el Santuario luso.

En definitiva, esta es la historia de un hombre, de un santo, enamorado de una mujer: Totus Tuus, María.

Nota de este Blog. Con el permiso de la autora y con el máximo respeto, quiero dedicar este articulo a uno de mis mejores amigos, Pedro Casquero Agundez, que acaba de fallecer hace horas, para quien pido una oración, nos despedimos el día catorce pues él marchaba de vacaciones a Marbella, donde ha fallecido víctima de un Infarto. Descansa en paz mi gran amigo.
Manuel Murillo

Al orar tenemos que escuchar

Cada vez que ores, no solo hables, escucha lo que Dios quiere decirte. 


Un aprendiz de oración caminaba por el desierto completamente confundido. Había frecuentado el contacto con diversos maestros y ya había pertenecido a un buen número de escuelas. Cada una defendía cosas distintas y el aprendiz ya no sabía qué era lo más importante en la oración. Decidió que lo único que le quedaba por hacer en su confusión era dirigirse a Dios.

- ¡Señor, ilumíname! -dijo suplicante- Unos me dijeron "No pienses en nada y repite letanías sin interrupción... verás que sentirás la liberación interior"...

-¿Y lo hiciste? -le dijo Dios.

- Sí, Señor, lo hice durante meses hasta que se me secó la boca y tuve que abandonar esa escuela. 

- ¿No encontraste ninguna otra? -preguntó Dios, interesándose.

- ¡Oh, sí, Señor, muchas más! Fui a otra donde me dijeron: "Tranquilízate, haz vacío en tu interior y encontrarás a Dios", pero en el vacío sólo estaba yo mismo y como te buscaba a ti y no a mí, comencé a dudar también de esa escuela... 

- Bueno, quizás haya otras...

- Sí, sí Señor, no creas que ésta fue la última. Visité muchas más; aprendí una gama enorme de posiciones para orar, y me hice experto en posiciones pero no en oración... y así recorrí otras tantas pero aún no sé qué hacer para orar. He llegado a convencerme de que no puedo orar y vengo a decirte que ya no me lo pidas más en mi interior.

- ¿No te di yo boca y oídos? -susurró Dios suavemente

- Sí, Señor... -dijo el principiante, que no esperaba este interrogante- pero dime de una vez, Señor mío; qué es más importante ¿escuchar o hablar? 

- ¿Cuántas bocas te di?

- Una.

- Y ¿oídos?

- Dos.

- Entonces, ya lo sabes...

¡Interesante dato! Orar es hablar con Dios, pero lo más importante en esa conversación es la escucha...
Si quieres unirte con Dios; escucha su Palabra, dialoga... y vuelve a escuchar.


Autor: P. Miguel Segura..

domingo, 25 de agosto de 2013

El Papa Francisco: «No se puede alcanzar la paz sin diálogo»

·    El Papa mantuvo ayer un encuentro con 200 estudiantes japoneses


Francisco con un grupo de jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud Reuters


Chema M. del Hoyo.
 
MADRID- El diálogo entre distintas culturas y religiones como base de entendimiento y principal camino hacia la paz. Ese fue el principal mensaje que el Papa transmitió ayer durante su discurso ante un grupo de 200 estudiantes japoneses. Los jóvenes, que acudieron en compañía de quince de sus profesores, y que provenían del colegio Seibu Gauken Bunri Junior High School, de Tokio, mantuvieron un encuentro informal con Francisco en el patio de San Dámaso, en el Vaticano.
Allí, el Pontífice deseó que para ellos el viaje fuera muy fructífero, «porque conocer a otras personas, a otras culturas, nos hace siempre mucho bien». Su Santidad continuó diciendo que «si estamos aislados en nosotros mismos, tenemos sólo aquello que tenemos, no podemos crecer culturalmente». En contraposición a esa idea, el Santo Padre invitó a los presentes a «salir de nosotros mismos y comenzar aquella aventura tan bella que se llama diálogo». Un diálogo que es «muy importante para la madurez».
No obstante, el Papa afirmó que «cerrarse en el diálogo» supone un factor de riesgo, ya que existe el peligro de que la «molestia» dé lugar a la «pelea». Aunque rápidamente encontró una solución al respecto: la mansedumbre. Y es que la clave está en «hacer preguntas inteligentes», como por ejemplo: «¿Por qué piensas así?, ¿por qué esa cultura es así?». «Escuchar y después hablar». Hasta en dos ocasiones repitió esa frase Francisco, de la que dijo ser la esencia de la «mansedumbre».
«No puede haber paz sin diálogo. Todas las guerras, todas las luchas, todos los problemas que no se resuelven, que se encuentran, existen por falta de diálogo», apuntó el Pontífice, que concluyó su intervención anhelando a los estudiantes «que sepan dialogar», porque eso es sinónimo de «crecer». «Les deseo esto y un buen viaje a Roma. Les deseo lo mejor a ustedes, a su escuela y a sus familias. Dios bendiga a todos», finalizó.
Anuncio de canonización en septiembre
«El próximo 30 de septiembre, Francisco realizará un consistorio y anunciará la fecha de la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII». De esa forma respondió el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, a los periodistas que le preguntaron ayer por la fecha de la canonización de ambos Papas. La noticia se produjo ayer, durante el «meeting» para la amistad entre los pueblos que tiene lugar estos días en la ciudad italiana de Rimini. «Creo que es difícil que se logre hacer la ceremonia este año. Probablemente sea el próximo año», precisó Amato. «El Santo Padre, en el avión de regreso de la JMJ de Brasil, había anunciado ya que la canonización no sería en los últimos meses de 2013», es decir, en 2014, concluyó el cardenal.


sábado, 24 de agosto de 2013

Miles de fotografías «robadas» en las playas están en Internet

·    Se calcula que en nuestro país hay más de 500 foros dedicados a este tipo de contenido,

Foto: Atlas
Atlas. 
Imágenes tomadas en las playas sin que nos demos cuenta corren por Internet  En páginas o foros. Se calcula que en nuestro país hay más de 500 repletos de fotografías y vídeos de este tipo.
Esto ocurre desde hace unos años con el aumento de usuarios de teléfonos de última generación. Actualmente ronda el 65% de los que tienen móvil.
Es difícil encontrarse en Internet pero si se logra, lo primero que hay que hacer es hablar con el administrador de la página para que retire la imagen.
Si no lo hace, hay que recurrir a la Agencia de Protección de Datos o poner una demanda.
Este procedimiento legal relacionado con el derecho a la imagen y al honor está exento de tasas judiciales.
Mirones digitales que ahora hacen el agosto en nuestras playas.

Siete palabras para siempre

Las palabras de Jesús son nuevas porque las pronuncia a cada corazón y a cada hombre en el hoy de la historia. 
Jesucristo en la cruz pronunció siete palabras, tal como lo han testimoniado los cuatro evangelistas. Siete palabras, tres recogidas por Lucas, tres por Juan y una misma por Marcos y Mateo.

Las Palabras sobre las que vamos a reflexionar son nuevas, muy nuevas podríamos decir, porque Jesús las pronuncia a cada instante. Y no envejecen, porque las pronuncia a cada corazón y a cada hombre en el hoy de la historia. Son palabras para siempre. Sí, estas palabras históricas pronunciadas desde la cruz son palabras eternamente nuevas, y hacen a quienes las acogen y las viven hombres también nuevos. 


Primera palabra
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. 

¡Qué diferente, qué nuevas se nos hacen, por contraste, las palabras de Jesús en el momento supremo de la cruz! Jesús nada sabe de venganza, no siente que ha perdido su dignidad filial, no pide ni promete castigos ni maldiciones. "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Padre, perdona a todos: a los ladrones, a las autoridades judías, al gentío, a los transeúntes, a los soldados, a mis discípulos; perdona a todos: a los corruptos, a las prostitutas, a los hipócritas, a los desinhibidos, a los hutus y a los tutsis, a los serbios y a los kosovares, a los que construyen las armas y a los que hacen las guerras, a los genocidas y a los abortistas, a los que pecan de oculto y a los que lo hacen en público, a los criminales de profesión y a los que lo son sin que lo aparenten...

Segunda palabra
Te aseguro hoy estarás conmigo en el paraíso.

En el Antiguo Testamento se habla del sheol después de la muerte, ese lugar tenebroso, algo fantasmal y como lleno de sombras, bastante triste en que yacían las almas de los muertos. Muy lejos se está todavía de considerar el paso de la vida a la muerte, como el paso al paraíso, el lugar de todas las delicias y felicidades. La concepción judía sobre la resurrección estaba relacionada con el fin de los tiempos, no con el hoy con que Jesucristo la asegura: HOY estarás conmigo en el paraíso. En la Torah se dice que es maldito quien cuelga de la cruz, puesto que eso significa que se trata de un criminal, de alguien que no ha cumplido la Ley de Dios y sus preceptos. Jesús acepta que su interlocutor es un criminal, pero no lo considera maldito, sino bendito, digno de gozar eternamente del paraíso; él es muy consciente de que no ha venido a salvar a los justos, sino a los pecadores. La novedad de esta palabra de Jesús requiere un corazón de niño, un volver a nacer por obra del Espíritu. Así es ahora el corazón de este hombre que de ladrón se ha convertido en niño: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas como rey. También nosotros digamos: "Yo quiero ser como un niño". Y como niños escucharemos de labios de Jesús: Hoy estarás conmigo en el paraíso... Con Jesús, la vida, cualquiera que sea su circunstancia, es un paraíso, el único paraíso. 


Tercera palabra
"Mujer, ahí tienes a tu hijo". después dijo al descípulo: "Ahí tienes a tu madre"

En el Antiguo Testamento el pueblo de Israel es simbolizado por una esposa. "Te desposaré conmigo para siempre, te desposaré en justicia y en derecho, en amor y en ternura, te desposaré en fidelidad, y tú conocerás al Señor" (Os 2, 21-22). Pero, que yo recuerde, no existe el símbolo de una madre aplicado a Israel; el símbolo de padre y madre es aplicado a Yavéh únicamente. En el Nuevo Testamento la Iglesia, el nuevo Israel, es presentada por varios símbolos: ciertamente el de esposa (Ef 5,21-33) y el de hijo que puede llamar papá a Dios (Gál. 4, 6-7), pero también el de madre, como aquí en la cruz. María, la madre de Jesús, la mujer nueva de la historia, simboliza la Iglesia que nos engendra a la fe, a la esperanza y al amor de Dios. A su vez, el discípulo amado, representa a la Iglesia que día tras día vamos engendrando mediante la palabra y el sacramento. De modo que la Iglesia es madre como María e hijo como el discípulo amado. Cristo en la cruz regala a la Iglesia, simbolizada en María, un atributo de Dios: el ser padre, el ser madre de los creyentes, de la humanidad. 

Hoy la Iglesia, desde su cruz y desde nuestra cruz, nos da a María, como madre y maestra de vida, como compañera de camino, como modelo de generosidad y de entrega, como símbolo de la unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad de la Iglesia. 

María simboliza y promueve la unidad porque todos los cristianos somos sus hijos; simboliza y promueve la santidad, con su amor y su ternura hacia su Hijo y hacia la voluntad del Padre; simboliza y promueve la catolicidad, porque es la nueva Eva, la madre de la nueva humanidad, a la que todos los hombres estamos llamados; simboliza y promueve la apostolicidad, con su presencia y su solicitud por los apóstoles como en el cenáculo en los días de Pentecostés. María es Iglesia. María hace Iglesia, engendra la Iglesia. 


Cuarta palabra
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? 

En el libro de los salmos encontramos muchos que hablan de peligros, persecuciones, intrigas, malignidad humana... y de confianza en Yahvéh que salva al que ora de todo ello. El salmo 22 pertenece a este grupo de salmos. Sobre él, como sobre un pentagrama, parece haber sido redactado el texto de la pasión de Jesucristo. Escuchemos algunos fragmentos: 
"¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? ¿por qué no escuchas mis gritos y me salvas?... 
todos los que me ven se ríen de mí: 
´Se encomendó al Señor, ¡pues que él lo libre,
que lo salve, si es que lo ama!´...
...taladran mis manos y mis pies,
puedo contar todos mis huesos,
se reparten mis vestiduras,
echan a suerte mis ropas".

Si nos fijamos en la figura de Job, los 
lamentos en su desgracia, son impresionantes a nuestros oídos:

"Desaparezca el día en que nací
y la noche que dijo: Ha sido concebido un hombre.
Que ese día se convierta en tinieblas...
Lo único que me quedan son mis gemidos;
como el agua se derraman mis lamentos...
No tengo paz, ni calma, ni descanso,
y me invade la turbación" (Job 3,3-4.20-26).

Jesús es el último y supremo de entre los justos perseguidos. "El mismo Cristo, en los días de su vida mortal presentó oraciones y súplicas con grandes gritos y lágrimas a aquél que podía salvarlo de la muerte" (Hbr 5,7). Pero es también el Hijo obediente y el sumo sacerdote que ofrece voluntariamente su vida para la salvación de la humanidad: "Fue escuchado en atención a su actitud reverente. Y aunque era Hijo, aprendió sufriendo lo que cuesta obedecer" (Hbr 5,7-9). Jesús no grita a su Padre que le libre de la muerte como el justo perseguido, Jesús no se lamenta de su estado desgarrador e inhumano al estilo de Job, Jesús grita al Padre el abandono que siente su alma, y el deseo de consumar hasta el final su sacrificio redentor.


Quinta palabra
Tengo sed

En el Antiguo Testamento la sed está muy presente. Se nos habla del pueblo de Israel, sediento cuando marcha por el desierto, y que se queja de haber sido conducido allí para morir en él de sed (cf. Ex 17,1ss). 

¡Cuánto mejor estaban en Egipto! 

De sed se habla también en algunos de los salmos. Por ejemplo, en el salmo 41: "Tengo sed de Dios, del Dios vivo, ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?" o en el salmo 68: "Los insultos me han roto el corazón y desfallezco; espero compasión, y no la hay; nadie me consuela. Me pusieron veneno en la comida, me dieron a beber vinagre para mi sed". 

Jesús tiene sed, como junto al pozo de Jacob en Siquén, pero ahora ya no pide que le den de beber, como lo hizo allí cuando se dirigió a la samaritana (Jn 4,10-15). Jesús en las bienaventuranzas dijo: 
"Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados" (Mt 5, 6), y ahora el Padre, no los hombres, sacia misteriosamente esa sed de justicia de Jesús, es decir, de redención. Y al término del libro del Apocalipsis dice Jesús: "Si alguno tiene sed, venga y beba de balde, si quiere, del agua de la vida" (22,17), porque "el que viene a mí no volverá a tener hambre; el que cree en mí nunca tendrá sed" (Jn 6,35). Y el Apocalipsis no es sino el eco de unas palabras del Evangelio: "El último día, el más importante de la fiesta (fiesta de los tabernáculos), Jesús, puesto en pie ante la muchedumbre, afirmó solemnemente: Si alguien tiene sed, que venga a mí y beba" (Jn 7, 37-38). Y en el gran momento del juicio final escucharemos estas palabras de Jesús: "Venid, benditos de mi Padre, porque estuve sediento y me disteis de beber" (Mt 25, 31-40). 

Es nueva la sed de Jesús. No es sed del Dios vivo, porque esa sed está completamente saciada. No es tampoco la palabra de Jesús un grito de queja, de desesperación, de rebelión, como en el caso de los israelitas. Es sed real, sí, pero no sólo en su realidad física, sino sobre todo en su realidad más íntima y espiritual. Es sed de justicia, de redención por la sangre. Es sed que sólo el Espíritu Santo puede apagar en el corazón de Cristo y del cristiano. Es sed que no es suya, sino de sus hermanos los hombres, hecha propia por él en el calvario. 


Sexta palabra
Todo está cumplido

Ha ido a donde el Padre quería; ha predicado cuando, donde y por el tiempo que el Padre quería; ha hecho los milagros que el Padre quería; ha elegido a los hombres que el Padre le indicó; ha predicado la verdad y la justicia, como el Padre quería; ha vivido conforme a lo que predicaba, para agradar a su Padre; ha sufrido los tormentos indescriptibles de la pasión y de la cruz; ha cumplido las Escrituras. Ahora ya puede expirar como un soldado valiente que ha combatido el buen combate y que grita: Adsum! 


Séptima palabra
Padre, a tus manos confío mi espíritu.

A ti, Señor, me acojo; no quede yo defraudado... 
Sé para mí roca de cobijo y fortaleza protectora... 
guíame y condúceme, por el honor de tu nombre... 
En tus manos encomiendo mi espíritu; 
tú, Señor, el Dios fiel, me rescatarás (Sal 31, 2-6). 

Jesús, con este salmo, llama a Dios su roca y su fortaleza. Esa roca y fortaleza ya no es Yahvéh, es el Padre de nuestro Señor Jesucristo. Hay una novedad radical: No es la relación de un vasallo con su rey, sino la de un hijo para con su Padre. No se abandona a las manos poderosas de Yahvéh, el Señor de los ejércitos, el rey de las naciones, sino en las manos tiernas y benditas del Padre. Digamos también nosotros: Padre, a tus manos confío mi espíritu, mi vida entera, ahora en el tiempo de la lucha, luego en la eternidad del amor.


Autor: P. Antonio Izquierdo, L.C.

viernes, 23 de agosto de 2013

La izquierda manipula el grave accidente de Cifuentes para agitar la Sanidad

·    Aprovechan el grave accidente de la delegada del Gobierno en Madrid para reactivar sus protestas
·    La «marea blanca» se manifiesta a las puertas del Hospital La Paz al grito de: «¡Que se vaya a la privada!»

·    Los sindicatos que habían apoyado la protesta se desvinculan al ver la dimensión del escándalo.

Un momento de la protesta, ayer, ante el hospital de La Paz, donde la delegada del Gobierno permanece en la UCI
N. Platón.  Madrid.
Después de muchos meses en segundo plano, la «marea blanca» –contra la externalización de la gestión de seis hospitales públicos de la Comunidad de Madrid– ha aprovechado el grave accidente de Cristina Cifuentes para volver a la primera línea mediática. Tras observar que en el entorno del Hospital de La Paz se habían concentrado gran cantidad de medios de comunicación para seguir el estado de la delegada del Gobierno en Madrid, que el pasado martes fue atropellada mientras circulaba en moto cerca de Plaza de Castilla, los sindicatos han resucitado una vieja convocatoria semanal y se manifestaron ayer frente a la puerta del centro sanitario. Sin embargo, más allá de su mantra habitual en defensa de la Sanidad pública, los más radicales del movimiento comenzaron a atacar a Cifuentes, reclamando que fuese trasladada a un hospital privado.
La inquina contra la delegada del Gobierno comenzó en las redes sociales –especialmente en Twitter, donde Cifuentes es muy activa– desde que se conoció la gravedad del accidente. De hecho, hasta destacados políticos como Gaspar Llamazares, de Izquierda Unida, aprovecharon el ingreso hospitalario para recordar sus críticas a la gestión del PP en la región. Así, aunque desde su puesto en la Delegación del Gobierno poco o nada ha tenido que ver Cifuentes en el proceso de externalización de seis hospitales públicos iniciado por el Gobierno de Ignacio González, la «marea blanca» decidió no perder la foto y recordar sus reivindicaciones frente al hospital.
La «marea blanca» está formada por UGT, CC OO y varios sindicatos y asociaciones de profesionales sanitarios que se han unido –aunque con graves discrepancias entre sí– para protestar por la supuesta pérdida de calidad de los hospitales cuya gestión se concursará a una entidad privada. En este sentido, los partidos de la oposición en la Asamblea de Madrid, especialmente PSOE e IU, han hecho suyas muchas de las reivindicaciones de la «marea blanca» para enfrentarse a la decisión del Ejecutivo de González.
Se da la circunstancia de que varios colaboradores de ex presidentes como Felipe González o José Luis Rodríguez Zapatero, como Félix Lobo, colaboran con una de las asociaciones más beligerantes de la «marea blanca»: la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (Afem). Del mismo modo, José Ramón Repullo, un estrecho colaborador del diputado regional, José Manuel Freire, en la elaboración del «Libro Blanco de la Sanidad», cuyas bases se convirtieron en el programa electoral del líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, también fue vocero de Afem en una de las protestas convocadas por la «marea blanca» el pasado otoño.
Con todo, tras el revuelo formado por las consignas cantadas frente a La Paz tanto Afem como la Plataforma Asamblearia de Trabajadores y Usuarios Salud (PATUsalud) que, pese a no responsabilizarse de la convocatoria de la concentración, sí estuvieron presentes en la misma, no tardaron en rechazar dichos mensajes. Al respecto, Fátima Braña, portavoz de Afem, negó en un primer momento que se hubiesen escuchado voces pidiendo el traslado a un centro privado de la delegada y después criticó a quienes mencionaban este hecho frente a una convocatoria habitual de protesta de la «marea blanca» desde hacía diez meses. Lo curioso es que en el vídeo con el que Afem justificaba la ausencia de insultos a Cifuentes en las redes sociales se indicaba precisamente que aprovechaban «la presencia del circo mediático montado en torno a la hospitalización de C. Cifuentes». Del mismo modo, Mar Coloma, miembro de PATUsalud se desvinculó rápidamente de las consignas que, en un primer momento, aseguró no haber oído. Sin embargo, en el comunicado en el que la formación rechazaba las críticas a Cifuentes, no dudaban en reivindicar su protesta.
Mientras todo esto sucedía a su alrededor, la delegada del Gobierno ha experimentado una leve mejoría dentro de la gravedad de su estado. Cifuentes continúa en situación grave y permanece ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de la Paz. Después de haber sido operada el pasado miércoles para cerrar una arteria dañada en sus pulmones, la delegada ha mejorado ligeramente. De hecho, le han rebajado la fuerte medicación que recibía, aunque continúa precisando ventilación mecánica. La delegada recibió ayer la visita de los ministros de Educación, José Ignacio Wert y Defensas, Pedro Morenés, que mostraron su apoyo a su familia.
Una peligrosa falta de respeto
Cristina Cifuentes ha sido muy activa en las redes sociales desde que era diputada en la Asamblea de Madrid y esa participación le ha costado más de un disgusto llegó a desembocar en denuncias contra los internautas que aprovechaban su presencia en Twitter para insultarla e, incluso, amenazarla. Una violencia que durante toda esta semana ha continuado, haciendo honor al refrán de «todos hacen leña del árbol caído». Es más, más allá de las críticas anónimas, destacados políticos como Gaspar Llamazares han aprovechado el grave accidente de Cifuentes para hacer un repaso de su oposición política al Gobierno del PP en el Ayuntamiento, la Comunidad e, incluso, en el Gobierno de la nación.

Eucaristía: el Misterio de Fe

Es un Pan que se ofrece, una Sangre que se derrama y limpia, una Presencia que conforta y consuela. 


¿Por qué llamamos a la Eucaristía Misterio de Fe?

Porque la Eucaristía requiere y presupone la fe. 

Se nos dice que es Cristo quien celebra la Eucaristía, y vemos a un hombre subir las gradas del altar, y oímos una voz humana, y vemos un rostro humano y unas facciones humanas. ¡Qué fe!

Se nos dice que asistimos al Calvario, al Viernes Santo, y vemos unas paredes frías, unos bancos o sillas. ¡Qué fe!

Se nos dice que Dios nos habla en las lecturas, y escuchamos una voz humana, a veces femenina, a veces masculina. ¡Qué fe!

Se nos dice que todos los ángeles asisten absortos y comparten nuestra misa, alrededor del altar, y nosotros sólo vemos unas velas, un mantel y unos monaguillos, y gente de carne y hueso. ¿Dónde se han escondido los ángeles? ¡Qué fe!

Se nos dice que Dios está real y sacramentalmente ahí presente, bajo las especies del pan y vino, y nuestros ojos no ven nada, sólo oímos una voz humana, a veces entrecortada por sollozos o por algún ruido de niños. ¡Qué fe!

Se nos dice que, después de la consagración, ese trozo de pan que vemos es el Cuerpo de Cristo, y nos sabe a pan, y sólo a pan, y vemos pan, sólo pan. Y sin embargo, ¡es verdaderamente el cuerpo de Cristo! ¡Qué fe!

Se nos dice que somos una comunidad de hermanos, y vemos a veces a gente extraña, que ni siquiera conocemos y con la que no siempre estamos en plena comunión. ¡Qué fe!

Se nos dice que la Misa termina en misión, y resulta que yo termino igual, vuelvo a casa a hacer lo mismo de siempre, a la rutina de siempre, a las penas de siempre, a los sufrimientos de siempre.


Sí, la eucaristía es un misterio de fe. Y sólo quien tiene fe, podrá entrar en esa tercera dimensión que se requiere para vivirla y disfrutarla.

¿Cómo preparó Cristo a sus discípulos para la eucaristía, misterio de fe?

Primero en Cafarnaúm les hizo la promesa. Después en Jerusalén, en el Cenáculo, la institución. Allí hizo realidad la gran promesa.

Lo veían día a día entregado a los demás. Se hacía pan tierno para los niños, consuelo para los tristes, consejo para los suyos, médico para los enfermos. Jesús vivía a diario las exigencias de la eucaristía. Donación y banquete que alimenta, sacrificio que se ofrece, presencia que consuela. 

La Eucaristía no son ideas bonitas, no son discursos demostrativos. Es un Pan que se ofrece, una Sangre que se derrama y limpia, una Presencia que conforta y consuela. Y esto fue Cristo durante su vida aquí, en la tierra, y hoy, en la eucaristía, en cada Sagrario. Y, mañana, en el cielo.

Llegó el día de la gran promesa que narra San Juan en el capítulo 6 de su evangelio: Yo soy el Pan vivo; quien me come, vivirá. El pan que les daré es mi carne, para la vida del mundo. Sonaba duro: comer su carne, beber su sangre, no estaban acostumbrados a ese lenguaje. 

¿Cuál fue la repuesta de los oyentes? 

La incredulidad. Muchos le abandonaron, les parecía un escándalo, les parecía una irracionalidad, les parecía un canibalismo. ¡Esto es insoportable! Este rechazo fue ciertamente una profunda desilusión para Jesús. 

Miró a sus Apóstoles, esperando encontrar en ellos la fe, la adhesión, el afecto: ¿También vosotros queréis marcharos?. Jesús estaba dispuesto a dejarlos irse si no creían en la eucaristía, que acababa de anunciarles. Es que no es posible seguir a Cristo sin creer en la eucaristía. 

Afortunadamente, la confesión de Pedro, en nombre de todos, permitió a los apóstoles continuar en el seguimiento del Maestro. Jesús siempre exigió la fe en la eucaristía. Sólo con la fe y desde la fe, comulgando obtendremos los frutos que Él nos quiere dar. Si no, sólo recibimos un trozo de pan, pero sin ningún fruto.

La Eucaristía requiere un impulso de fe siempre renovado. Hay que dar un gran salto, de lo visible a lo invisible. Esto se da en cada Sacramento. Ese salto es la fe. 

Jesús pidió fe a sus primeros seguidores. ¿Acaso queréis iros? Renovemos nuestra fe cada vez que vivamos la eucaristía. Señor, creemos, pero aumenta nuestra credulidad. Creemos, pero queremos crecer en nuestra fe.


Autor: P. Antonio Rivero LC.

jueves, 22 de agosto de 2013

OJO CON LAS REDES, Desarticulada una red de prostitución infantil y corrupción de menores.

Europa Press | Madrid
La Guardia Civil, en el transcurso de la Operación 'Guardador' llevada a cabo en la Comunidad de Madrid, ha desarticulado una red dedicada a la prostitución infantil y corrupción de menores, operación en la que han sido detenidas seis personas, según ha informado en un comunicado.

Los adultos detenidos contactaban y captaban a sus víctimas a través de las redes sociales, ofreciéndoles dinero y regalos, con la única finalidad de mantener relaciones sexuales con ellos, a sabiendas de la minoría de edad de los mismos.
La investigación se inició tras tener conocimiento la Guardia Civil de que un menor, internado en un centro psicosocial y ya próximo a cumplir la mayoría de edad, había sido prostituido desde los 12 años.

Cuando consumaban las relaciones con los menores, se realizaba el pago en dinero en efectivo y, en algunas ocasiones, además les obsequiaban con diferentes regalos atractivos para los menores, como teléfonos móviles, consolas de videojuegos y tablets.

Del análisis realizado sobre los perfiles que utilizaban en las redes sociales para realizar los contactos, los investigadores han identificado a los adultos detenidos, así como a más de 20 menores, todos ellos varones de entre 12 y 16 años, que estaban ejerciendo la prostitución.

Una vez identificados y localizados los autores de los delitos, radicados todos ellos en la zona sur de la Comunidad de Madrid, se realizaron las entradas y registros en los domicilios de seis personas que habían mantenido relaciones sexuales con los menores, procediendo a la detención de los mismos.
Continuando con las investigaciones, se pudo obtener, tanto del análisis de los efectos intervenidos en los registros domiciliarios practicados, así como, de las declaraciones de los menores, cómo entraron en contacto con este ambiente y, posteriormente se vieron obligados a permanecer en esta situación al crearse una dependencia económica.

Los menores, tras contactar por medio de las redes sociales, eran recogidos en lugares próximos a su residencia y trasladados a domicilios, viviendas unifamiliares en urbanizaciones alejadas, trasteros e incluso descampados, donde mantenían los encuentros sexuales.

Igualmente, los adultos incitaban a los menores para que introdujeran a otros amigos suyos, también menores, a realizar este tipo de prácticas, produciéndose en varias ocasiones encuentros sexuales entre más de un menor con alguno de los adultos.


Construye tu vida sembrando amor

Lo que siembres tu vida, eso te devolverá, así que elige semillas buenas, riégalas y con seguridad tendrás las flores más bellas. 


A lo largo de la historia hemos conocido grandes hombres, hombres que han dejado una huella imborrable, y que su presencia ha marcado la vida de muchas personas; me viene a la mente el Papa Juan Pablo II, ¡quién no recuerda sus palabras, sus gestos, sus miradas! todo nos reporta la presencia de Dios en su vida y cómo todo lo hizo con amor.

Tenemos la figura única e irrepetible de Cristo, que como nos dice el Evangelio "pasó haciendo el bien" (Hch 10, 38), "Él es el Camino la Verdad y la Vida" (Jn 14,6), una vida dedicada a los demás, uscando el bien humano y trascendente de cada hombre, ¡cuántos hombres que conociendo el mensaje de Jesús, se han dedicado a sembrar con amor el bien!, San Francisco de Asís, San Ignacio de Loyola S.I., la Madre Teresa de Calcuta. Hoy nos toca a ti y a mí, por eso te dejo este mensaje, para que lo reflexiones.

La vida es un jardín; lo que siembres en ella, eso te devolverá, así que elige semillas buenas, riégalas y con seguridad tendrás las flores más bellas.

Cada acto, cada palabra, cada sonrisa, cada mirada, es una simiente; cada una tiene en sí el poder vital y germinativo.

A menudo sembrarás llorando, pero ¿quién sabe si tu simiente no necesita del riego de tus lágrimas para que germine?

Piensa que los vientos fuertes harán que tus raíces se hagan más profundas para que tu rosal resista mejor lo que habrá de venir. Y cuando tus hojas caigan, no te lamentes; serán tu propio abono, reverdecerás y tendrás flores nuevas.

¿Rompió el alba y ha nacido el día? ¡Salúdalo y Siembra! 

¿Llegó la hora cuando el sol te azota?
¡Abre tu mano y arroja la semilla!

¿Ya te envuelven las sombras porque el sol se oculta? 
¡Eleva tu plegaria y Siembra! y cuando llegue el atardecer de tu vida, enfrentarás la muerte con los brazos cargados y una sonrisa de satisfacción.

Cada acto, cada palabra, cada sonrisa, cada mirada es una simiente. Procura siempre: "Una Siembra de Amor". Al final de la vida, cuando nos pidan cuentas, nos pedirán cuentas del amor, de lo que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.



Autor: P. Dennis Doren L.C.