viernes, 9 de agosto de 2013

Reino Unido envía buques de guerra al Estrecho de Gibraltar

Distintas versiones sobre su destino
Según el diario The Daily Telegraph, próximo al conservador David Cameron, los buques se dirigen a Gibraltar. Fuentes del ministerio de Defensa aseguran que su destino es Rota.
La fuerza naval británica encabezada por el portaaviones 'HMS Illustrious' que se dirige hacia el Mediterráneo para unas maniobras no iría a Gibraltar, sino a Rota, según indican fuentes del Ministerio de Defensa.

El diario conservador The Daily Telegraph, afin al Primer Ministro David Cameron, asegura sin embargo que una fuerza de reacción rápida de la Armada británica, compuesta por nueve barcos y encabezada por el  'HMS Illustrious', buque insignia de la Royal Navy se dirigen al Peñón, a donde llegarían a finales de mes.


Este diario ha indicado que las escalas ya estaban previstas y la presencia de la 'Royal Navy' en Gibraltar no guarda ninguna relación con las disputas diplomáticas de los últimos días en torno a la colonia británica.

Sin embargo, desde defensa aseguran que Reino Unido ha solicitado que sus barcos hagan escala en el puerto de Rota y España así lo ha autorizado, como corresponde entre "países aliados".

Si los buques británicos se dirigieran Gibraltar no habrían necesitado solicitar permiso a las autoridades españolas, más allá del denominado aviso de 'paso inocente' que no tiene que comunicarse con mucha antelación.
Sin embargo, si sus buques de guerra atracan en Rota no podrán hacerlo después en Gibraltar ya que existe un convenio que prohíbe que un barco que atraque en un puerto español tenga como su siguiente escala el Peñón, y viceversa.

El pasado martes, el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, exigió que se enviasen buques de guerra de la Royal Navy a Gibraltar para detener las "incursiones españolas en aguas territoriales". Tras conocerse la noticia, Picardo, ha reiterado al The Daily Telegrap que estará encantado de dar la bienvenida a la Royal Navy.

Otros políticos ingleses también habían abogado por envíar buques a Gibraltar. Es el caso de del diputado conservador Andrew Rosindell, quien reivindicaba en un artículo el envío de la Royal Navy y la Reina Isabel II al Peñón.


Nuestra ofrenda a Dios en la Misa

Cuando vamos a la Misa, nosotros llevamos al altar nuestra vida entera, para ofrecerla con el vino y el pan. 


¿Es cierto que el trabajo puede ser llevado al Altar como hostia personal nuestra?...

Todas las religiones han tenido siempre su centro en el altar. Todas han expresado el culto a Dios con el sacrificio. Las víctimas inmoladas --normalmente animales de uso doméstico--, eran la expresión del dominio de Dios sobre todas las criaturas. 

El Cristianismo no es una excepción, y todo él converge en Jesucristo que se inmola en el altar de la Cruz. 

Después, resucitado, el mismo Jesucristo --que en el Cielo está como víctima glorificada-- se hace presente en nuestros altares. 

La Iglesia, entonces, no ofrece ni ofrecerá jamás otro sacrificio que el de Cristo, el que murió en el Calvario y el que ahora está a la derecha de Dios. Esto es el sacrificio de la Misa. 

Pero, dirán algunos: 

- Muy bien, ése es el sacrificio de Cristo. ¿Y el sacrificio personal mío, el que pueda ofrecer yo a Dios, dónde está?... Si Dios no acepta otro sacrificio que el de Jesús, ¿yo, qué puedo hacer?...

La pregunta es muy legítima. Y quién sabe si la respuesta a esta pregunta inquietante nos la dio, y muy acertada, aquel muchacho que trabajaba duro en el taller. El hierro era resistente, pero salía de la fragua, y del torno después, convertido en una pieza maestra, que, levantada a lo alto, le hacía exclamar al simpático obrero:
- ¡Qué hermoso es un eje bien hecho! Me parece que hay en él algo de Dios. Es un poco mi propia hostia.

¡Bien dicho! Cuando vamos a la Misa, no podemos ir con las manos vacías. Si no llevamos algo de la propia vida, algo que nos cueste, algo que signifique sacrificio, dolor, esfuerzo, lucha, deber..., asistiríamos --sólo asistiríamos-- al sacrificio de Cristo, pero no participaríamos en él. 

Es decir, no tendríamos ninguna parte nuestra, porque no habríamos llevado nada nuestro para ofrecerlo a Dios. Para que sea sacrificio de Cristo y nuestro, hemos de aportar algo de la propia vida. 

Cuando vamos a la Misa, nosotros llevamos al altar nuestra vida entera, para ofrecerla con el vino y el pan, que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, en un solo sacrificio para gloria de Dios. 

Allí está nuestra oración, hostia de alabanza, salida de labios limpios, nos dice la misma Biblia. ¡Qué sacrificio tan inocente y tan bello!...

Allí está nuestra pureza de vida, nuestros cuerpos que se ofrecen como sacrificio vivo, consagrado, agradable a Dios, como nos enseña San Pablo. ¡Bendita castidad la de los cristianos!... 

Pero llevamos al altar, de modo especial, nuestro trabajo de cada día. En la Misa dominical, llevamos el de la semana entera. El trabajo que nos cansa, que nos rinde, que nos hace sudar, que nos aburre muchas veces. Ese trabajo es nuestra cruz, y es por eso también la gran aportación nuestra al sacrificio de Cristo. 

Ese problema tan grave de nuestros días, la llamada cuestión social, se ha centrado siempre en la relación trabajo-capital. El capital mandaba, pues tenía todos los resortes en sus manos. Pero los obreros supieron salir por sus derechos, conculcados por los más fuertes. Se creó así una insostenible situación de injusticia y de violenta reacción. Al mantenerse firme el uno, y al verse desatendidas las legítimas reclamaciones de otros, ha venido tanta revolución, tanta guerra, tanta sangre. 

Lo lamentable ha sido que en toda la cuestión social se ha tenido marginado a Dios. Los del capital, en la práctica de su religión, no ofrecían a Dios la hostia de su justicia, de su amor, de su caridad. Y los trabajadores, desdeñados, dejaron de mirarse en el Obrero de Nazaret, que nos descubrió a todos desde su taller dónde están los verdaderos valores de la vida.

El trabajo bien hecho --no el flojo y desganado del perezoso--, es una obra de Dios, al que prestamos nuestras manos para que Él siga realizando su tarea creadora. 

El trabajo bien realizado por nosotros no se diferencia del de Jesús, el Carpintero de Nazaret, que decía de sí mismo: 
- Yo trabajo, como trabaja siempre mi Padre. 

Si nuestro trabajo es como el de Cristo, y el de Cristo como el del Padre, estemos seguros de que no podemos escoger para el altar una hostia propia nuestra, ni más agradable a Dios, como ese trabajo de cada día, hecho con la misma perfección del mismo Cristo y del mismo Dios....
Hebr. 13, 15. Rom. 12, 1. Jn. 5,17.


Autor: Pedro García, Misionero Claretiano.

jueves, 8 de agosto de 2013

WhatsApp potencia su sistema de envío de mensajes de voz con un solo toque

Portaltic /EP | Madrid
WhatsApp, la plataforma de mensajería instántanea que hace muy poco consiguió llegar a los 300 millones de usuarios en todo el mundo, ha actualizado su aplicación para integrar mensajes por voz. Esta herramienta, una especie de 'walkie-talkie' para el movil, permite grabar mensajes de voz de forma interna en la aplicación con un botón específico en la barra de escritura.

Jan Coum, CEO y co-fundador de la compañía, ha recordado el alcance de la compañía mediante algunas cifras: 300 millones de usuarios en todo el mundo. Alemania, México, India y España tienen ya 20 millones de usuarios cada uno. Se envían 11.000 millones de mensajes y se reciben 20.000 millones cada día, y además se comparten un total de 325 millones de fotos por jornada.
Este sistema de habla por voz 'Push to Talk' (PTT) es más completo que el antiguo envío de mensajes de voz, que funcionaba con la aplicación grabadora externa del 'smartphone'.

Además, este sistema no tiene límite -ni mínimo, ni máximo- de tiempo, por lo que el usuario no tendrá que correr para acabar su mensaje, ni tendrá que enviar varios archivos para contar por completo lo que desee.

Debido a su diseño, es posible enviar los mensajes con solo un toque del dedo, dejándolo pulsado, y al soltar se envía solo sin tener que hacer nada más; también es posible descartarlos directamente deslizando ese dedo hacia la izquierda mientras se graba.

"La función de mensajería de voz de WhatsApp es un proyecto personal que llevamos varios meses diseñando cuidadosamente", dijo Koum. Además, el CEO asegura que la gran novedad, sin duda, es el sistema de un solo toque, sin tener que recurrir a un segundo botón de envío una vez grabado el mensaje.
WhatsApp tendrá que competir con otras plataformas como la de Facebook Messenger, que ya permitía enviar mensajes con voz desde hace tiempo, pero la diferencia entre estos dos, por ejmpelo, es que Facebook necesita tres toques, como mínimo, para enviar un mensaje de audio.

"El número de toques importa", afirma Koum en declaraciones a All Things D. "La gente quiere poder enviar un mensaje a la vez que camina", ha puesto como ejemplo. Asimismo, comenta que también es necesario que el usuario sepa que su mensaje ha llegado, que ha sido escuchado, por lo que añaden un cambio en el icono del micrófono (que se pondrá azul) cuando el receptor haya reproducido el mensaje.

La herramienta ya está disponible en todos los sistemas operativos (iPhone, BlackBerry, Android, Windows Phone y Nokia) de prácticamente todos los mercados y tan solo hay que actualizar la aplicación.

Koum espera que la herramienta tenga el éxito esperado, ya que según él mismo afirma: "En el equipo no creemos que la mensajería sea aburrida. De hecho, estamos muy ilusionados con este nuevo cambio".



El Señor camina a nuestro lado

El Señor elige comprometerse "en nuestra vida, en la vida de su pueblo". Cuando el Señor viene, no siempre lo hace de la misma forma. 

Autor: SS Francisco



El Señor nos pide ser pacientes e irreprensibles, caminando siempre en su presencia. 

El Señor escoge su modo de entrar en nuestra vida y esto requiere paciencia de parte nuestra, porque no siempre se deja ver por nosotros. 

El Señor entra lentamente en la vida de Abraham. Tiene 99 años cuando le promete un hijo. En cambio entra de inmediato en la vida del leproso: Jesús escucha su oración, lo toca y he aquí el milagro. 

El Señor elige comprometerse "en nuestra vida, en la vida de su pueblo". Cuando el Señor viene, no siempre lo hace de la misma forma. No existe un protocolo de acción de Dios en nuestra vida, no existe. Una vez, lo hace de una forma, la otra vez de otra pero lo hace siempre. Siempre existe este encuentro entre nosotros y el Señor.

El Señor escoge siempre su modo de entrar en nuestra vida. Muchas veces lo hace tan lentamente, que caemos un poco en el riesgo de perder la paciencia: "Pero Señor, ¿cuándo?" Y rezamos, rezamos... Y no llega su intervención en nuestra vida. Otras veces, cuando pensamos en aquello que el Señor nos ha prometido, que es tan grande, somos un poco incrédulos, un poco escépticos y como Abraham - un poco a escondidas - reímos... como Abraham agachándose, se puso a reír. Un poco de escepticismo "¿Acaso le va a nacer un hijo a un hombre de cien años? ¿Y puede Sara, a sus noventa años, dar a luz?"

El mismo escepticismo, lo tendrá Sara, en el encinar de Mamré, cuando tres ángeles dirán las mismas cosas dichas a Abraham. Cuantas veces, cuando el Señor no viene, no hace el milagro y no hace aquello que queremos que Él haga, nos volvemos impacientes o escépticos. Pero no lo hace, a los escépticos no puede hacerlo. El Señor toma su tiempo. Pero también Él, en esta relación con nosotros, tiene tanta paciencia. No sólo nosotros debemos tener paciencia: ¡Él la tiene! ¡Él nos espera! Y nos espera ¡hasta el final de la vida! 

Pensemos en el buen ladrón, precisamente al final, reconoció a Dios. El Señor camina con nosotros, pero tantas veces no se deja ver, como en el caso de los discípulos de Emaús. El Señor está comprometido en nuestra vida - ¡esto es seguro!- pero tantas veces no lo vemos. Esto nos pide paciencia. Pero el Señor que camina con nosotros, Él también tiene tanta paciencia con nosotros. 

Algunas veces en la vida, las cosas se vuelven tan oscuras, hay tanta oscuridad, que tenemos ganas - si estamos en dificultad - de bajar de la Cruz. Este, es el momento preciso: la noche es más oscura, cuando la aurora está cerca. Y siempre cuando nos bajamos de la Cruz, lo hacemos cinco minutos antes que llegue la liberación, en el momento de la impaciencia más grande:
Jesús, sobre la Cruz, escuchaba que lo desafiaban: "¡Baja!, ¡Baja! ¡Ven!". Paciencia hasta el final, porque Él tiene paciencia con nosotros. Él entra siempre, Él está comprometido con nosotros, pero lo hace a su manera y cuando Él piensa que es mejor. Sólo nos dice aquello que dijo a Abraham: "Camina en mi presencia y sé perfecto, sé irreprensible, es la palabra justa."

Camina en mi presencia y trata de ser irreprensible. Éste es el camino con el Señor y Él interviene, pero debemos esperar, esperar el momento, caminando siempre en su presencia y tratando de ser irreprensibles. Pidamos esta gracia al Señor: caminar siempre en su presencia, tratando de ser irreprensibles.

miércoles, 7 de agosto de 2013

EL TRABAJO Y LA PERSEVERANCIA DAN SU FRUTO.

Hoy es un gran día para este blog, acabo de abrir la bandeja de entrada de mi correo electrónico y acabo de ver un E-Mail comunicándome la aceptación para formar parte del Directorio de Blog Católicos, como miembro de esta Comunidad.

La dinámica para entrar a formar parte del citado directorio es: Previa solicitud por parte del interesado, es estudiado y valorado el contenido del blog solicitante mediante unos criterios que ellos tienen establecidos y que debes de aceptar a la hora de realizar su solicitud.

Pues bien es para mí un honor, poderles comunicara que me ha sido concedida la entrada en el mismo y por lo tanto estaré orgulloso de poner en mi blog este anagrama.


Todo ello no ha sido más que fruto del trabajo y la perseverancia desde el día  11 de febrero del presente año, día que vio la luz por primera vez este blog y habiendo publicado no hace una hora la entrada número 734. En tan corto plazo de tiempo es todo un éxito el haber superado el test de entrada.

Gracias a todos los lectores de este blog ya que sin ellos no hubiera, conseguido nada, gracias muy en especial a todas las personas que han dejado sus alentadores comentarios, muy en especial a D. Pablo Cabellos Llorente a quien quiero dedicar este pequeño éxito, pero muy grande para mí por cuanto significa y valoro.

Para todos mi agradecimiento y espero me sigan ayudando con sus visitas.

Saludos atentos.
Manuel Murillo Garcia.

PD. Pudiera ser que ahora no aparezca hasta pasadas una horas que el sistema se actualice.

Transfiguración, lo que Cristo es

¿Sabemos nosotros llenar esos pozos de tristeza con la auténtica felicidad, que es Cristo? 
La Transfiguración del Señor es particularmente importante para nosotros por lo que viene a significar. Por una parte, significa lo que Cristo es; Cristo que se manifiesta como lo que Él es ante sus discípulos: como Hijo de Dios. Pero,además, tiene para nosotros un significado muy importante, porque viene a indicar lo que somos nosotros, a lo que estamos llamados, cuál es nuestra vocación.

Cuando Pedro ve a Cristo transfigurado, resplandeciente como el sol, con sus vestiduras blancas como la nieve, lo que está viendo no es simplemente a Cristo, sino que, de alguna manera, se está viendo a sí mismo y a todos nosotros. Lo que San Pedro ve es el estado en el cual nosotros gloriosos viviremos por la eternidad.

Es un misterio el hecho de que nosotros vayamos a encontrarnos en la eternidad en cuerpo y alma. Y Cristo, con su verdadera humanidad, viene a darnos la explicación de este misterio. Cristo se convierte, por así decir, en la garantía, en la certeza de que, efectivamente, nuestra persona humana no desaparece, de que nuestro ser, nuestra identidad tal y como somos, no se acaba. 
Está muy dentro del corazón del hombre el anhelo de felicidad, el anhelo de plenitud. Muchas de las cosas que hacemos, las hacemos precisamente para ser felices. Yo me pregunto si habremos pensado alguna vez que nuestra felicidad está unida a Jesucristo; más aún, que la Transfiguración de Cristo es una manifestación de la verdadera felicidad. 

Si de alguna manera nosotros quisiéramos entender esta unión, podríamos tomar el Evangelio y considerar algunos de los aspectos que nos deja entrever. En primer lugar, la felicidad es tener a Cristo en el corazón como el único que llena el alma, como el único que da explicación a todas las obscuridades, como dice Pedro: "¡Qué bueno es estar aquí contigo!". Pero, al mismo tiempo, tener a Cristo como el único que potencia al máximo nuestra felicidad. 

Las personas humanas a veces pretendemos ser felices por nosotros mismos, con nosotros mismos, pero acabamos dándonos cuenta de que eso no se puede. Cuántas veces hay amarguras tremendas en nuestros corazones, cuántas veces hay pozos de tristeza que uno puede tocar cuando va caminando por la vida. 

¿Sabemos nosotros llenar esos pozos de tristeza, de amargura o de ceguera con la auténtica felicidad, que es Cristo? Cuando tenemos en nuestra alma una decepción, un problema, una lucha, una inquietud, una frustración, ¿sabemos auténticamente meter a Jesucristo dentro de nuestro corazón diciéndole: «¡Qué bueno es estar aquí!»?

Hay una segunda parte de la felicidad, la cual se ve simbolizada en la presencia de Moisés y de Elías. Moisés y Elías, para la mentalidad judía, no son simplemente dos personaje históricos, sino que representan el primero la Ley, y el segundo a los Profetas. Ellos nos hablan de la plenitud que es Cristo como Palabra de Dios, como manifestación y revelación del Señor a su pueblo. La plenitud es parte de la felicidad. Cuando uno se siente triste es porque algo falta, es porque no tiene algo. Cuando una persona nos entristece, en el fondo, no es por otra cosa sino porque nos quitó algo de nuestro corazón y de nuestra alma. Cuando una persona nos defrauda y nos causa tristeza, es porque no nos dio todo lo que nosotros esperábamos que nos diera. Cuando una situación nos pone tristes o cuando pensamos en alguien y nos entristecemos es porque hay siempre una ausencia; no hay plenitud.

La Transfiguración del Señor nos habla de la plenitud, nos habla de que no existen carencias, de que no existen limitaciones, de que no existen ausencias. Cuántas veces las ausencias de los seres queridos son tremendos motivos de tristeza y de pena. Ausencias físicas unas veces, ausencias espirituales otras; ausencias producidas por una distancia que hay en kilómetros medibles, o ausencias producidas por una distancia afectiva.

Aprendamos a compartir con Cristo todo lo que Él ha venido a hacer a este mundo. El saber ofrecernos, ser capaces de entregarnos a nuestro Señor cada día para resucitar con Él cada día. "Si con Él morimos -dice San Pablo- resucitaremos con Él. Si con Él sufrimos, gozaremos con Él". La Transfiguración viene a significar, de una forma muy particular, nuestra unión con Cristo.

Ojalá que en este día no nos quedemos simplemente a ver la Transfiguración como un milagro más, tal vez un poquito más espectacular por parte de Cristo, sino que, viendo a Cristo Transfigurado, nos demos cuenta de que ésa es nuestra identidad, de que ahí está nuestra felicidad. Una felicidad que vamos a ser capaces de tener sola y únicamente a través de la comunión con los demás, a través de la comunión con Dios. Una felicidad que no va a significar otra cosa sino la plenitud absoluta de Dios y de todo lo que nosotros somos en nuestra vida; una felicidad a la que vamos a llegar a través de ese estar con Cristo todos los días, muriendo con Él, resucitando con Él, identificándonos con Él en todas las cosas que hagamos.

Pidamos para nosotros la gracia de identificarnos con Cristo como fuente de felicidad. Pidámosla también para los que están dentro de nuestro corazón y para aquellas personas que no son capaces de encontrar que estar con Cristo es lo mejor que un hombre o que una mujer pueden tener en su vida.


Autor: P. Cipriano Sánchez LC.

martes, 6 de agosto de 2013

Detenidos cinco menores y un adulto tras difundir por WhatsApp un vídeo sexual de una menor

Ep.  Arcos de la Frontera.
Cinco menores de edad y un adulto de 18 años han sido detenidos por la Guardia Civil en Arcos de la Frontera (Cádiz) acusados de difundir por la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp un vídeo de contenido sexual de carácter privado de otra menor de edad.
Según han informado el Instituto Armado en un comunicado, las investigaciones se iniciación a raíz de una denuncia presentada en la Guardia Civil de Arcos por la misma menor, en la que aseguraba que se estaba difundiendo por la localidad gaditana un video de contenido sexual que su exnovio almacenaba en su teléfono móvil.
La difusión se produjo tras sustraerle el teléfono móvil que contenía el archivo a la expareja de la víctima, procediendo el autor del robo a la distribución del documento. La Guardia Civil, tras localizar los archivos descargados que contenían las imágenes, procedió a la identificación de los usuarios que compartían este fichero, localizando y deteniendo a la vez al autor del robo del terminal.
Finalmente han sido detenidos cinco menores de 17 años y un mayor de edad de 18 años, siendo uno de los primeros quien sustrajo el terminal móvil donde se almacenaba el vídeo. Los menores han quedado
a disposición de la Fiscalía de Menores de Cádiz, mientras el mayor de edad a disposición del titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Arcos.
La Guardia Civil alerta continuamente de los riesgos asociados a las nuevas tecnologías desde la prevención. Sobre todo, y para evitar casos como éste, recomienda impartir enseñanzas tendentes a no captar imágenes de contenido lesivo para su persona y muy especialmente las de contenido sexual de menores, no proceder a su reenvío a través de las aplicaciones móviles o redes sociales, y caso de recibirlos a no almacenarlos en teléfonos móviles y ordenadores.
También recomiendan asegurarse de que no existe copia de seguridad de los mismos, y tener en cuenta que una vez que compartes un archivo
o lo subes a una red, dejas de tener control sobre el. Por último, insisten en que en caso de recibir un archivo con dichos contenidos, se debe poner inmediatamente en conocimiento de los padres y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Hablar de Dios con alegría

Son mis gestos, mis acciones, los que más hablan de las convicciones que guardo en el corazón. 
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Miles de corazones esperan que alguien les lleve luz, alegría, esperanza. Miles de corazones necesitan y piden que alguien les hable de Dios.

Por eso, una de las misiones más urgentes que tenemos los católicos consiste precisamente en hablar de Dios.

Es cierto que sin el ejemplo las palabras suenan vacías. Por eso, el primer modo de hablar consiste precisamente en el testimonio de la vida.

Son mis gestos, mis acciones, los que más hablan de las convicciones que guardo en el corazón. Sólo si mi vida corresponde al Evangelio estaré en condiciones de susurrar, de anunciar, de gritar incluso, verdades llenas de esperanza.

Luego, desde la coherencia de vida y desde la alegría, podré hablar de Dios a tantos hermanos necesitados.

Hermanos que viven muy cerca: un familiar, un amigo, un compañero de trabajo. Hermanos que tal vez están lejos, pero a los que pueden llegar letras y sonidos gracias a las mil posibilidades abiertas en el mundo de Internet.

Tras ese deseo se esconde Dios mismo, que suscita nostalgias, que llama a los hijos, que desea celebrar una fiesta grande, hermosa, eterna, en el Reino de los cielos.

Ese Dios me invita hoy a hablar de Él con alegría, desde mi vida, desde mis plegarias, desde palabras que salen de lo más íntimo del alma. Mi testimonio será creíble si me dejo guiar por la fuerza del Espíritu y si me alimento con un Pan y un Vino convertidos en el Cuerpo y en la Sangre del Cordero que quita el pecado del mundo.


Autor: P. Fernando Pascual LC.

Descubrir la oración

Introducción

Todos sentimos muy dentro que necesitamos orar. A veces argüimos que la oración no tiene ya sitio en nuestra vida. Porque la ciencia y la tecnología modernas nos aseguran, por si mismas una vida más segura y cómoda. Los progresos de la medicina y la cirugía son incontrovertibles. Si nos angustia cualquier depresión, ahí está el psiquiatra que nos devuelve las ganas de vivir.

En fin podríamos suprimir a Dios de casi toda nuestra vida. O sea que ya no le necesitamos. ¿A qué pedirle el pan de cada día, si tenemos de sobra?, además preferimos el bizcocho.

Lo que más nos importa -amor, paz, libertad y dignidad- no se encuentra en los supermercados. Viene sólo de Dios y es fruto de la oración.

Todos rezamos en los momentos desesperados, igual que corremos para no perder el tren. Pero si, queremos que nuestra amistad con Dios se haga más intensa, hemos de prestarle la mayor atención.

La oración no es método. Es un estilo de vida.

Descubrir a Dios

Para descubrir la oración, hace falta descubrir primero a Dios. Y esto quiere decir vaciarnos de nosotros mismos. Quiere decir que tenemos que dejar que Dios sea nuestro Señor: no sólo Señor del universo, majestuoso y lejano, sino Señor de nuestras vidas. Hacer de nuestros corazones su trono real.

¿Quién es Dios?

Dios nos conoce y nos ama. Y nosotros queremos conocerlo y amarlo. Pero, ¿cómo es? ¿Como podemos llamarle?

1. Él es nuestro Creador: sin el amor creativo y poderoso de Dios, no habríamos podido existir nunca. Todo lo que somos y tenemos nos viene de Él.

2. Es distinto de nosotros: Podemos descubrir y admirar la creación de Dios, pero nunca podremos “ver” a Dios. La Biblia nos revela sobre todo que Dios es “Santo”: es decir totalmente diferente de nosotros en su absoluta pureza e infinito poder. Sólo podemos conocer a este Dios santo, porque Él deja que le conozcamos. Si intentamos definir a Dios, comprenderlo y poseerlo, se nos escapará siempre. Pero si nos ponemos en su camino y dejamos que ponga nuestras vidas en sus manos, entonces nos sentiremos poseídos por Él.

3. Es nuestro Padre: Jesús nos enseñó que Dios es Padre. Es decir, es personal, capaz de crear, relacionarse, elegir y amar.

Si Dios es tan real y la oración un privilegio tan grande, ¿qué nos impide rezar? La respuesta es fácil: no queremos empezar. Hay algo en nosotros que nos hace rehuir la oración. La presencia y la paz y el poder de Dios en nuestra vida son algo maravilloso, pero no tenemos tiempo para ello ahora.

¿Por qué no rezamos? Porque nos alejamos de Dios. Tenemos mil cosas que hacer y tenemos miedo de que nos pida que cambiemos el orden de nuestros intereses. Tenemos mil secretos misteriosos que esconder y sabemos que no le podemos ocultar nada.

Frente a todo esto, sólo podemos hacer una cosa. Detenernos, ponernos al descubierto, y decirle: “Señor, ayúdame, que quiero orar”.

Para la reflexión

1.  ¿Qué viene a ser la Oración para mi?
2.  ¿Cuándo hago Oración?
3.  ¿Qué me motiva a hacer Oración?

4.  ¿Hago oración con mi pareja? ¿Nos cuesta? ¿por qué?

lunes, 5 de agosto de 2013

EL MATRIMONIO UNA LARGA MISA

El matrimonio es una larga misa, que dura toda la vida, en la que no puede fallar ningún punto esencial y en la que tienen valor específico hasta los ritos. Recorrernos los principales pasos de esta misa matrimonial.

1. En el nombre del Padre

Porque la eucaristía no es meramente un acto social ni está abierto a cualquiera, sino sólo a quien, mediante la fe, se siente invitado por Dios.

El matrimonio es también una vocación religiosa, puesto que viene de Dios, y todo se hace en nombre (le Dios, no contiene actos paganos ni profanos; la religiosidad no depende de los actos en sí sino de que sean hechos en el nombre de Dios. Buen gesto para iniciar el día y ante cada obra comprometida.

2. Ejercicio del perdón

Antes de unirnos en la profundidad de la Palabra o la Comunión, como rito previo, pedirnos perdón de lo que nos separa.

Los esposos, por ser comunión, como la misa, han de pedir perdón de lo que separa. El amor es la mejor luz para descubrir las faltas, por eso los que más aman son los que mejor ven todo aquello que ofende. Porque aman más, también les resulta más fácil perdonar y pedir perdón, no sólo en ocasiones fuertes, sino al ritmo de la vida que no es nunca lo que debería ser.

Todo perdón exige una penitencia o compensación; la mejor compensación de cualquier falta es siempre un acto de amor. Cuando no existe esta penitencia, la petición de perdón puede ser una rutina o un simple acto de educación social: "perdón".

¿Supone urca nueva actitud en vosotros el trecho de pedir lerdón?

3. Oración en común

Ya perdonados, la eucaristía se inicia con una oración común y concluye con otra oración; todo su desarrollo es en forma de oración, de ofrenda, de petición de alabanza, de memorial, de comunión, de silencio; aunque sólo el sacerdote dice en voz alta la mayor parte, la oración es de todos; no sería lo mismo una oración individual en secreto.

De igual modo la eucaristía conyugal incluye la oración común, no como algo circunstancial y esporádico, sino ordinario y habitual. La celebración de la vida familiar no será completa sin este acompañamiento habitual, que ha de tener sus momentos especiales.

4. Luz y fuerza de la Palabra de Dios

Dios comunica su intimidad a la comunidad celebrativa a través de la Palabra, donde se hace asequible y se convierte en luz y fuerza para caminar.

Porque el matrimonio es imagen de Dios, necesita saber cómo es Dios para poder reflejarlo adecuadamente. Si no conoces a Dios y su manera de ser y actuar, no sabrás si la imagen que proyectas es buena.

Además de la Palabra escrita —la Biblia— está la palabra hablada, pues Dios habla a través del cónyuge o de los hijos, usa su voz, su lenguaje y sus conceptos. Este pensamiento te ayudará a valorarlos y a tomar una actitud positiva ante lo que dicen y lo que son. También para esto se necesita fe.

¿Os dejáis iluminar por la Palabra de Dios? ¿Escuchas a Dios a través del cónyuge?

5. Ofrenda de vuestra persona y cosas

En la eucaristía ponemos sobre el altar un poco de pan y un poco de vino, símbolo del esfuerzo conjunto del mundo y de los hombres. Lo que importa no es el valor de las cosas en sí, sino lo que representan, la parte humana que hay en ellas, lo que tienen de esfuerzo personal.

En el matrimonio cada uno entrega al otro toda su persona; éste es el ofertorio del día de la boda, que dura para siempre. Vuestro cuerpo es la parte más visible del ofertorio, como el pan y el vino; la vida sexual se ha de mantener correcta y limpia, como la materia que ponemos sobre el altar. Hay que cuidar los detalles del matrimonio como se cuidan los detalles de un altar. Lo menos importante de este ofertorio son los dones materiales: dinero, comodidades, horas de trabajo, expansiones. Otros puntos valen mucho más.

¿Qué ofrendas espera el otro de ti?

6. Alabanza y gozo

La misa está toda ella tejida de cantos y proclamaciones de alabanza: "gloria Dios en el cielo", "santo, santo, santo", "te alabamos, Señor", "demos gracias..." Es todo un acontecimiento, el mayor acontecimiento, que Dios se nos comunique entero en la persona de Jesús, y la comunidad responde con cantos de alabanza, que no corresponde sólo a unos momentos concretos de la celebración, sino que forma parte de todo su desarrollo.

La alabanza es también parte integral de la vida matrimonial. ¡Cuánto anima el ver reconocido nuestro trabajo y comportamiento! Es alabanza cualquier palabra que al otro le gratifique y estimule por lo que hace y es.

Alabamos fácilmente lo que admiramos; ¿admiras al otro en su persona, en algo particular? ¿se lo dices? Alabar es reconocer que el otro hace las cosas bien y decírselo, no basta reconocerlo en silencio.

7. Consagración

El pan y el vino de la misa pasan a ser cuerpo y sangre, es decir, vida de Cristo. No es sólo que el pan y el vino adquieren un nuevo significado, un nuevo sentido, sino que cambia su realidad íntima y sustancial, sobrepasa la transignificación para convertirse en transustanciación, hay un cambio de realidad: la simple materia pasa a ser vida divina, alimento eterno. Este fenómeno eucarístico es caso único.

Pero en el matrimonio sucede algo similar, aunque la distancia entre un fenómeno y otro sea infinita. El pan y el vino del matrimonio es el cuerpo, trabajo, dinero, alegría, inquietudes, cariño, todo lo vuestro; la fuerza sacramental cambia todo esto en amor, que es lo más espiritual y lo más divino. Lo más importante, en el matrimonio y en la eucaristía, es la consagración, la transformación de todas las cosas en amor.

8. Comunión

En la eucaristía se realiza una doble comunión: con Cristo, que se entrega, y con los hermanos. Al entregarse totalmente al que comulga, Cristo le empuja a que también él se entregue de igual manera a los demás, creando así una comunión de vida que ha de terminar incluso en una comunión de bienes.

El matrimonio es comunión total, los casados han de comulgar todo, desde el cuerpo hasta el espíritu. Cada uno debe decir al otro: "esto es mi cuerpo y mi sangre, ésta es mi vida, cómela'.

¿Hay algo en tu vida que el otro no puede comulgar?

9. Envío apostólico

La eucaristía no termina en la iglesia ni se reduce a los que participan en la ceremonia, sino que concluye con un mandato de comunicación: "podéis ir en paz", id a comunicar lo que habéis oído y recibido. Es el mismo final de Cristo antes de subir a los cielos.

El matrimonio tampoco termina en la pareja. Los que se enriquecen con el amor matrimonial también reciben el mandato: id y comunicad, dad a comulgar vuestro amor y vuestra vida, abrid la puerta de casa y dejad que entre el que quiera, salid a invitarlos. La verdadera espiritualidad, que se elabora en lo más íntimo de la persona, termina en los demás, y esta apertura es precisamente su sello de autenticidad.


La receta definitiva para salir de la crisis económica

Es necesario un rearme moral: acogida, solidaridad y legalidad son valores fundamentales.


Somos muchos los que estamos convencidos de que la crisis económica que padecemos tiene raíces morales. En su génesis hemos de situar el liberalismo desenfrenado, germen de injusticias, de dolor y sufrimiento sin cuento para tantas familias. Otros factores son el relativismo ético, que ha barrido la ley natural, y el individualismo, que oscurece la dimensión relacional del hombre y lo conduce a encerrarse en su pequeño mundo, para satisfacer ante todo sus propias necesidades, apetencias y deseos, olvidando a los demás. Consecuencias de esta mentalidad son el lucro fácil, el enriquecimiento a cualquier precio, la especulación inmobiliaria, la dificultad de los jóvenes para incorporarse al mundo del trabajo, la soledad de los ancianos, el anonimato que caracteriza con frecuencia la vida en las ciudades, y la indiferencia de muchos ante las situaciones de marginación y pobreza.
 
Por ello, urge trabajar por la implantación de una sociedad más humana. El primer paso es redescubrir la ley natural, concreción de la ley eterna para la criatura racional. Hemos de redescubrir además la relacionalidad como elemento constitutivo de la propia existencia. El hombre es el único ser de la creación capaz de dar una acogida incondicionada y un amor infinito a sus semejantes, un ser llamado a vivir en relación, un ser para los demás, que debe considerar al otro como alguien de su propia familia, como alguien que le pertenece.
 
Urge, pues, que todos favorezcamos el rearme moral de la sociedad y que la Iglesia, las instituciones del Estado, de la sociedad civil y la escuela luchen por fortalecer la conciencia de que todos formamos parte de una única realidad, fomentando los valores de la fraternidad, la acogida, la solidaridad, la preocupación por los otros, especialmente por los pobres, poniéndonos de su parte y en su lugar, apeándonos, como el Buen Samaritano, de nuestra cabalgadura para arrodillarnos ante el empobrecido y el que sufre, para curarle y vendarle tantas heridas. Hay que favorecer también el principio de legalidad y la ejemplaridad de las instituciones y representantes públicos.
 
Mucho puede hacer en este campo la familia y la escuela, educando a los niños en la fraternidad, en la experiencia de la generosidad y el descubrimiento del prójimo. Mucho puede hacer la Iglesia anunciando el Evangelio de la paz, la justicia y la fraternidad, recordando que todos los hombres somos hermanos, hijos del mismo Padre, salvados por la misma sangre redentora de Cristo. Mucho pueden hacer y están haciendo las instituciones de la Iglesia, socorriendo a los pobres en sus necesidades primarias, desde las Caritas diocesanas y parroquiales, desde las obras sociales de los religiosos, desde otras instituciones de matriz cristiana, y desde la acción social de nuestras Hermandades. Mucho está haciendo la Iglesia acogiendo fraternalmente a quienes emigran de sus países a causa de la pobreza o la violencia, y reclamando a las administraciones públicas que desarrollen sistemas de plena integración en el tejido social, de modo que los autóctonos y los que llegan de fuera sientan el lugar donde residen como la casa común.
 
Para nadie es un secreto que en nuestros barrios sevillanos y en nuestros pueblos hay mucho sufrimiento y dolor como consecuencia del paro. Es tristísima la situación de más de la mitad de nuestra juventud, sin horizontes y sin futuro. En esta coyuntura henchida de desesperanza, es preciso reforzar la solidaridad. Es una exigencia de caridad y justicia que en los momentos difíciles quienes tienen más se ocupen de los que viven en condiciones de pobreza. Las instituciones deben asegurar el apoyo especial a los parados, a las familias, especialmente a las numerosas, a los jóvenes, los más castigados por la falta de trabajo. A los ciudadanos les corresponde cumplir honradamente las leyes por un elemental sentido de la justicia distributiva. Por ello es injustificable el fraude fiscal, la evasión de capitales, la corrupción y el enriquecimiento ilícito.
 
Por último, en esta hora es más urgente que nunca la ejemplaridad de los responsables de las administraciones públicas, que han de ser especialmente transparentes y escrupulosos en la gestión de los recursos y en la administración de lo que es de todos. Lo contrario produce desánimo y hastío en la sociedad y disminuye las defensas éticas de nuestro pueblo, ya de por sí debilitado en el campo de los valores morales.
 
Concluyo citando una frase del Papa Benedicto XVI dirigida a las autoridades del Ayuntamiento de Roma en enero de 2011 refiriéndose a la crisis económica que aflige a los países del sur de Europa: “Los desafíos actuales –dijo el Papa en esta ocasión- son múltiples y complejos. Sólo será posible vencerlos en la medida en que se refuerce la conciencia de que el destino de cada uno está ligado al de todos. Por eso, la acogida, la solidaridad y la legalidad son valores fundamentales”. Hago mías con calor las palabras del Papa.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.
Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla

Cómo evitar que tu hijo sea un delincuente en la Red

Acoso cibernético, adicción en línea, páginas engañosas... son algunos de los muchos peligros que ofrece la red.


Acoso cibernético, adicción en línea, páginas engañosas, juegos de azar, phishing, redes sociales... estos son sólo algunos de los muchos peligros que ofrece la red. ¿Cómo combatirlos? ¿Cómo educar a los menores en el uso responsable de Internet?  Para Carlos Represa, presidente de la Asociación Nacional para la Protección de menores en Internet, y profesor del Curso Universitario de Seguridad en la Red para centros educativos de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), la clave está en educar de una manera responsable. «El inicio en las redes sociales en los menores tiene que ser siempre acompañado de los padres».

En Internet debemos utilizar la lógica y el sentido común, tal y como lo hacemos en la vida real pero, ¿realmente sabemos cómo hacerlo? «Así como controlamos a los menores en un uso correcto de la programación televisiva, debemos hacerlo en Internet  Y ser conscientes de que la corresponsabilidad que se comparte entre educadores y padres de una forma natural en otros ámbitos, debe trasladarse también a la seguridad en la red», añade.

Redes y seguridad

Este especialista recomienda que «si a un niño de seis años al mismo tiempo que le introduces en la utilización positiva de las nuevas tecnologías le vas enseñando los conceptos como seguridad, intimidad o privacidad, comprenderá la importancia de un uso positivo y saludable». «Pero tiene que quedar claro que no todas las personas están capacitadas para enseñar a un niño de esta edad el significado de estos conceptos. 

Probablemente la persona ideal sea su maestro», matiza. Es evidente que uno de los retos es romper esa barrera de incomunicación entre padres, educadores e hijos. Según Represa, lo primero es «conseguir que los docentes hablen el mismo lenguaje que sus alumnos, que conozcan lo que piensan y sienten desde dentro para poderles ayudar. 

Hay que evitar que se produzca un proceso de intromisión, donde el niño se calla y empieza a interiorizar el daño que le está causando». 
La clave, concluye el experto, es «educar desde una nueva perspectiva que ponga en valor la gestión de la información que comparten o utilizan en la red. Ayudarles, al fin y al cabo a desarrollar y poner en valor su propia identidad digital saludable».

Los mayores delitos se cometen con el «sexting», los acosos y el «ciberbulling»...

Los mayores ilícitos que se cometen entre menores son los acosos o ciberbulling y el sexting (envío de fotos eróticas de menores). El motivo está en que, según Represa, «los niños pierden la identificación de lo que es el mundo real y el mundo digital.

 En algunas ocasiones lo que ellos hacen es normal, natural, es con lo que han aprendido a convivir. Determinadas expresiones o insultos no los consideran como tal o incluso no les parece que sean acoso. Pero a efectos legales sí lo son». Por lo que, «denunciar o judicializar cuando aparece un problema con menores resulta contraproducente, es poco educativo y eficaz. La resolución más positiva está en el entorno educativo: prevención, educación y sanción disciplinaria si fuera necesaria, en un entorno donde los profesores tienen la batuta», afirma este especialista.

Cómo educar en el uso de Internet

1. Los docentes tienen que romper la barrera técnica que les distancia del alumno para comprender el manejo de Internet  por ejemplo las redes sociales. Necesitan que los profesores tengan una formación adecuada.

2. En edades tempranas un control parental sí proporciona seguridad, es una herramienta que ayuda. Pero en cuanto el menor alcanza la pre adolescencia o adolescencia ya no es efectivo.

3. No se puede hacer responsables a los menores de muchos de los actos que realizan ya que nadie les ha formado, ni educado en valores. La seguridad en Internet es educación en valores.

4. Los sistemas de mensajería instantánea como whatsapp no son redes sociales en cuanto a su definición, pero sí lo son en cuanto a sus funcionalidades. Su uso no está exento de riesgos si no se les educas.

5. Educar en Internet es educar para la vida.

6. El educador debe navegar, investigar o rastrear las redes a nivel de usuario para conocer perfectamente el entorno y lenguaje en el que se mueven sus alumnos.

7. El inicio de la navegación debe ser con los padres, que deben valorar a qué edad el niño es maduro para iniciarse.