sábado, 7 de septiembre de 2019

Otro gran éxito de Jose Ramón Mejías



Ayer día seis de Septiembre y en el incomparable marco, como es la Terraza del Teatro Lopez de Ayala, Jose Ramón Mejías nos deleito con un maravilloso concierto, cosa a la que ya nos tiene acostumbrado.

Antes de pasar a analizar el mismo, y a mi entender creo que no fue la fecha adecuada para poner dicho concierto en Badajoz, debido al gran puente que ocasiona, con la celebración del día de Extremadura y que muchas personas se van a las playas, para dar la despedida al verano aprovechando dicho puente, cosa que se noto muy mucho en el aforo que no llego ni a la media entrada.

Comenzó el concierto, casi puntual ya que a las 22:04 comenzaron a vibrar los conos de los distintos altavoces y la voz de Jose Ramón comenzó a escucharse, lo hace acompañado por el Grupo Los Quijotes, muy bien dirigidos por el mismo, quien casi que marcaba la pauta a cada músico, desatancando de entre ellos al Bajo, creo es un gran Músico y se le nota la destreza y soltura con su instrumento.

Jose Ramón nos ofreció un repertorio muy ameno, con canciones de Melendi, Joaquin Sabina, Los Secretos, Vanesa Martin, algunas de la época de los 60 y 70  uniendo a ella varias canciones propias, yo por destacar alguna lo hago con: “No puedo más”, me encanta esta canción.
Dura el concierto una hora y media ininterrumpida, durante todo este tiempo Jose Ramón se muestra sereno y muy seguro de lo que está haciendo, con una maravillosa voz y una gran conjunción con el grupo, no le falto voz ni modulación en ningún momento, demostró y yo puedo asegurarlo porque ese día actué con el, era el año 1967, noche de verano, nuestra primera actuación en el cine Autopista con el Grupo Los Walker, el como voz y guitarra rítmica y yo como guitara solista.

Desde esa fecha no ha dejado de pisar escenarios, ha pertenecido a una de las mejores formaciones de los auténticos Play Boys, ha grabado varios discos unos con Grupos otros en solitario.

Toda esta gran experiencia, o tablas, como en este argot se suele decir, la quedo ayer más que demostrada, igualmente y como les decía anteriormente quedo bien patente sus dones como compositor,  supo acompañarse perfectamente con su Guitarra en las dos versiones, creo que fue un variado repertorio, del que si tuviera que destacar alguna canción, las destacaría todas. Al dar por finalizado su concierto, que se nos paso volando, nos anuncia: “que le han pedido compartir escenario con el cantante  CATA y su grupo”, pues en unos minutos se desmonta el escenario y se monta con el material para el Grupo que acompañaría a Cata.

Este grupo que ahora analizare, rompe la armonía de la noche son estilos tan diferentes que no debieron mezclase.

Cata un cantautor con un grandísima voz, pero aun en bruto, no por tener más voz o cantar más alto se hace mejor, les traigo el ejemplo de Joaquín Sabina, este no es que se distinga por una gran voz y fíjense en sus éxitos.

En el grupo que acompañaba a Cata eche en falta un bajo y destaco muy mucho, al guitarrista que hacia la guitarra rítmica, me encanto su forma de tocar la guitarra.

Como grupo se veía la inexperiencia en un escenario, los instrumentos estaban excesivamente altos, parecía querer competir con la voz potente de Cata, cuando eso llega a resultar incluso molesto.

El estilo de música,  mas rumbera aflamencada, nada tenia que ver con lo que habíamos visto ante, fue un contraste excesivo.

Creo fue un fallo de la organización el mezclar a ambos grupos el mismo dia, si fue solo para presentarlos en Badajoz, con interpretar un par de canciones o tres, hubiera sido suficiente y no tratar de ocupar el mismo tiempo que el concertista principal, reitero para mi un gran fallo de la organización.
A Cata y su grupo les deseo los mayores éxitos, pero hay que limar algunas cosas.

Entre el público del concierto se encontraba el Sr. Concejal de Cultura del Excelentísimo Ayuntamiento de Badajoz, es de agradecer.



VIDEOS SOBRE LA ACTUACION DE JOSE RAMON MEJIAS

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viernes, 23 de agosto de 2019

SOBRE LOS INMIGRANTES Y EL OPEN ARMS.


Autor: Jose Maria Murillo Garcia

Tanto desde Roma el Papa, como desde España, la Conferencia Episcopal o el Cardenal Osoro, nos transmiten que la Iglesia se inclina por una recepción total y con el máximo cariño, para recibir a estas personas que hoy llegan a nuestras costas con el deseo de una vida mejor.
Verdaderamente, es una situación difícil, yo diría para ambas partes, tanto para el que llega, como para el que los recibe, pero tratemos de analizar esta situación.
El que llega, ha dejado su pueblo, su familia, su alimentación, sus costumbres, su clima, todo, pero si esto no fuese suficiente, ha pasado días de calamidades, se ha quedado en la mayoría de los casos, no solo sin sus ahorros, sino sin los ahorros de la familia.
 Por lo tanto llega totalmente roto, física y moralmente, sin nadie que le pueda escuchar y en quien se pueda apoyar, generalmente desconoce el idioma, su única esperanza es la idea fija de llegar a donde el piensa que será su salvación e incluso la de su familia que ha tenido que dejar atrás. ¿Quién es capaz de rechazar a unas personas como de las que hablamos? Y no digamos los huidos de guerras, algunas totalmente salvajes, sin control de derecho alguno, solo y exclusivamente la ley del más fuerte.
¿Es que hace falta ser católico, para abrazar a estas personas? Creo que no, lo único que hace falta es ser humano, y si además eres católico, lo debes hacer con más razón, aunque entiendo, siempre dentro de unos límites.
Para colmo últimamente, han aumentado los llamados mena, los menores de edad, que llegan con lo puesto (si traen algo) habría que enseñarles el idioma, que tuviesen una cultura  básica con la cual se puedan defender en un futuro. Pero para esto nos hace falta, espacios acondicionados debidamente, personal docente y de servicios, ¿Quién sufraga estos gastos? Ni las Autonomías, ni las Diputaciones, ni los Ayuntamientos, tienen presupuestos para tal fin.

Hemos dado unas pinceladas de la situación que esta el que llega, ahora tendremos que fijarnos en cómo está el que recibe.
En nuestra actual España, con el mayor paro de Europa, y después de haber pasado por una crisis que ha costado años salir (yo diría mejor, mitigar) donde las personas que en el dos mil catorce tenían más de cuarenta años, y que para colmo eran obreros de la construcción, no han tenido ocasión de volver a trabajar, más que en pequeñas chapuzas, y como es lógico la mayoría con una familia detrás. Son familias totalmente descapitalizadas, cualquier imprevisto, es para ellos un verdadero suplicio, se apoyan en Cáritas y de esa manera van mal subsistiendo.
Según el último informe Foessa, en España viven en situación de exclusión social, 8,5 millones de personas, el 18,4% de la población.
Con este panorama, ¿Quién le puede hablar de solidaridad y de que somos hermanos? Como les decimos a estas familias que mal viven, que reciban con los brazos abiertos a los venidos de cualquier lugar de África.
Saben que les quitaran parte de las chapuzas, que les permite llegar a fin de mes (no siempre), además en el ambulatorio de la Seguridad Social, ya de por sí, escaso de personal sanitario, el problema se acentúa, al aumentar el número de pacientes, teniendo en cuenta que como en su país no había Seguridad Social, al llegar aquí se hacen todas las revisiones habidas y por haber y por lo tanto los retrasos en cualquier actuación se acentúan.
Además de esto, nos queda hablar de integración, con personas de tan diferentes culturas y costumbres, con un desconocimiento total de nuestra lengua ¿Cómo se integran?
Para ellos la solución, - que por cierto no es la mejor – es, reunirse en barrios con los de su misma o parecida etnia, esta situación da lugar a la creación de guetos, donde la mayoría sin ocupación o alguna fórmula que les ayude a ganar unos euros, da lugar a reuniones de personas desocupadas y dispuestas a cualquier cosa.
Sé que el problema es difícil, que hay infinidad de expertos pensando en la mejor solución al tema, pero lo que creo no se puede, o al menos no se debe hacer, es abrir las puertas para que solamente entren.
Habrá que como mínimo, facilitarles vivienda, preparación para incorporarse a bolsas de trabajo y mientras esto llega, hacer frente a sus gastos de alimentación y mantenimiento de la familia caso de tenerla.
 Esta solución hoy en España es totalmente imposible, y el resultado a la vista esta, manteros, negociar el cuerpo, traficar con cualquier cosa, de algo hay que vivir.
La solución, que la prensa ha aireado estos días, de una Parroquia en Barcelona, con puertas abiertas, no es solución, dormidos sobre  un banco, es mejor que tirados en la calle, pero les harán falta unos servicios, o cuando se levanten con el cuerpo molido de las tablas, no podrán darse una ducha y hacer sus necesidades.
Por lo tanto, y como decía anteriormente sin ser un experto, esta situación, me lleva a pensar que la mejor, o quizás la única solución para estas personas sería crear en su sitio de residencia canales de incorporación a formas de trabajo que les diese la posibilidad de mantener a sus familias.
Como ejemplo podría ser el llamado Plan Badajoz, tierras que eran de secano que al convertirlas en regadío dieron lugar a la creación de diecisiete pueblos solo en la zona de Vegas Altas, los habitantes, colonos que llegaron la mayoría sin nada, pudieron atender sus necesidades familiares, con el rendimiento de su trabajo en la parcela.
Me podrán decir que ¿Cuánto es la inversión necesaria? Efectivamente quizás sea el mayor tropiezo, pero cuanto están gastando las naciones Europeas, entre barcos de recogida, establecimientos y personal sanitario en los puertos de llegada, mas el mantenimiento de los llegados?. ¿Europa no tiene capacidad para llevar a cabo esta obra? Seguro que mejor que traerlos a una casa donde no hay nada en común a ellos y donde no le podemos ofrecer más que en  el mejor de los casos, un techo.
Hoy, que tanto se habla del Open Arms, me gustaría tener más datos sobre el montaje del dichoso barquito, pero solo con un poco de sentido común, aquí hay algo nada claro. Una ONG española, que se va al otro extremo del Mediterráneo para recoger náufragos (para lo que no tiene permiso), pero lo que no conocen es donde puede depositar a los recogidos, lo que no quita que los acompañe un reportero de TVE. ¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Es que cualquiera fleta un barco para ayudar a pasar personas de una orilla a otra? ¿Esto cuánto cuesta y quien lo paga? Y para colmo los hemos visto, a los recogidos, tumbados en la toldilla del barco, con sus móviles, dale que te pego, pero luego se ponen nerviosos y se violentan (así nos lo cuentan)
Si hablamos desde la idea de que hacer como católico, creo que personas más documentadas que yo, y en un periódico nada sospechoso, como ABC en su sección de Opinión, Juan Manuel de Prada en un escrito sobre inmigración decía en su primer artículo: “Santo Tomas estableció las obligaciones de la hospitalidad, pero también sus límites”. Y en el segundo sobre el mismo tema dice: “Santo Tomas observa que no todos los extranjeros deben ser tratados de igual manera”.
Me atrevo a decir algo mas, recordando el Evangelio del buen Samaritano, creo que es indicativo para los católicos, la forma que Jesús expuso del proceder con los extranjeros. El Samaritano cogió al herido lo llevo a una posada cercana, para que lo curaran y atendieran hasta su regreso, quedando abonado el gasto.
 Pensando un poco, podemos darnos cuenta perfectamente, que nos decía Jesús, que debemos hacer.
Lo primero, acercarnos a el, pero después quedarlo en un sitio, donde lo podían atender perfectamente, con todo pagado, si, pero en su sitio.
No se le ocurrió al samaritano, llevárselo con él ¿lo queremos más claro?
Por lo tanto nuestra misión, en lugar de traerlos a donde no le damos más que techo, y algunas veces ni eso, lo suyo será crear en su sitio de residencia, oportunidades de vida digna, que no los obligue a transponer fronteras, para mal vivir, y además crear donde su nueva residencia, un malestar, de lo que ellos no son culpables, pero al europeo que tiene dificultades para llegar a fin de mes, no le podemos pedir que de mas, por mucho que le hablemos de hermandad.
Para colmo, mucho peor es, que quien quiera  que se abrace a todo el que viene, lo haga desde su gran casa, en un sillón y con aire acondicionado.

jueves, 11 de julio de 2019

¿DE VERDAD SOMOS ASI LOS ESPAÑOLES, O ES UN LAPSUS TEMPORAL?



AUTOR: Jose Maria Murillo Garcia

Badajoz, 9 de julio del 2019.

Casualmente, el día del funeral de Johnny Hallyday, estaba en Paris y en un hotel cerca de la Iglesia de La Madeleine.

Los franceses no digo que hagan las cosas mejor, pero si es cierto, que muchas de ellas nos deben servir para aprender, y si es posible copiarlas.

Para el referido funeral, se cortaron todas las calles que rodeaban a la Iglesia en un radio que creo no era mucho menor de quinientos metros, lo corto el ejercito, sin problemas, atravesando un carro blindado en la calzada y junto a el dos soldados con su armamento montado. Dentro de esa zona estaba nuestro hotel, y por lo tanto tuvimos que llevar las maletas a la via donde el taxi pudo llegar, que no estaba a menos de doscientos metros.

Todo el mundo, aguanto el citado cordón, desde horas antes de la llegada del féretro y el acompañamiento, que iba encabezado por el Presidente Emmanuel Macron, y los dos Presidentes anteriores, Sr. Hollande y Sr, Sarkozy, por supuesto España tenía como representante al entonces Ministro de Cultura D. Iñigo Méndez de Vigo. 

Cuento esto, para que nos demos cuenta de las diferencias existentes entre los dos pueblos, no hace tantos días exactamente el cuatro de julio, murió alguien tan querido en España, como podía ser Johnny Hallyday en Francia, nada más y nada menos que el gran maestro de nuestro actual teatro Arturo Fernández Rodriguez, para cualquier español Arturo Fernández. No quiero comparar personas, pero si aptitudes de pueblos y sus representantes.

No tengo ningún lazo de unión con el Teatro, pero eso no quita, para que comprenda, reconozca y admire, la valía de este hombre, que a fuerza de trabajo, y buenas maneras consiguió el reconocimiento de España entera.

Murió a los noventa años, pero de ellos había trabajado sesenta y muchos, hasta meses antes de su muerte, quizás con su aire de conquistador, un poco cínico, pero no me negareis que sabia llevar un traje de la mejor manera y con los mejores modales, si, era de derechas, y no lo oculto, pero trabajo sin mendigar subvenciones.

Pues bien, a este fenomenal profesional, nuestro gobierno no ha dedicado ni el más mínimo reconocimiento oficial. Todas las condolencias a título personal. 

Esta es la conexión que nuestros actuales políticos, tienen con el Juan español, después nos pedirán votos y nos ofrecerán los mejores parabienes, pero también nos hace falta que se precie y reconozca a quien ha dado su vida al trabajo sin nomina fija.

Si antes poníamos el ejemplo del pueblo francés, igualmente podemos comparar con el británico con su monarquía rigurosa y ancestral, supo del cariño de sus súbditos por Beckham, este magnífico jugador de futbol, capitán de su equipo nacional y también jugador del Real Madrid, y al que la Reina le concedió su más alta condecoración, la Orden del Imperio Británico.

No es menos cierto que a Arturo Fernández le quedan chicas las condecoraciones que le pudiesen poner, las suyas se las puso él en vida, subiendo cada día a un escenario, para dar y darse a su público. Descanse en paz.